Aequus Libra: La Última Elegía


Guión y banda sonora original de Daniel Macías Esteban

PREMIOS

  • Premio a la Puesta en Escena en categoría no escolar en la fase autonómica andaluza de la XII Edición de los Premios Buero de Teatro Joven, 2015. 
  • Primer Premio en el XXVII Certamen Nacional de Teatro Juvenil "Martín García Ramos", 2015.
  • Premio a Mejor actriz musical por su papel de Ericto para Silvia Cara Navas, en el IV Certamen de Teatro Infantil y Juvenil Teatro Alameda, 2014.
  • Premio a Mejor actriz por su papel de Guardián del Bosque para Esther Salvagno Díaz y Patricia García Callow en el IV Certamen de Teatro Infantil y Juvenil Teatro Alameda, 2014.
  • Premio a Mejor actor por su papel de Arthur para Adrián Briales Vázquez en el IV Certamen de Teatro Infantil y Juvenil Teatro Alameda, 2014.
  • Premio al Mejor guión original por la obra "Aequus Libra" para Daniel Macías Esteban en el IV Certamen de Teatro Infantil y Juvenil Teatro Alameda, 2014.

PARTICIPACIONES

  • Programa de Navidad de la Casa de la Cultura de Benalmádena. 29 de diciembre de 2016.

 

COMENTARIO DEL AUTOR

Esta obra, lleva como título principal el de “Aequus Libra”, dos palabras latinas de las que proviene la palabra equilibrio. Esto se debe a que en el conjunto de la historia que aquí se narra, se hace continua alusión a dicho concepto; de forma que, lo más importante pase lo que pase, será siempre que el orden no sea alterado, por lo que cada elemento cumple única y exclusivamente su función. Así, veremos cómo determinados personajes fantásticos, no estarán dispuestos a intervenir en los conflictos del ser humano, ya que es este, quien debe resolver sus propios problemas. Sin embargo, llega un momento en el que el humano comienza a actuar contra sí mismo, es decir, contra su propia existencia; lo que acabará alterando el equilibrio del bosque y del cosmos. Es por ello, que algunos de esos personajes fantásticos, decidirán intervenir de una manera muy sutil, con la intención de guiarnos de nuevo hacia un punto de armonía…   

Asimismo, el subtítulo de la obra, alude a un género literario, que gira en torno al lamento del ser humano, en este caso representado por la bruja Ericto. Este personaje, que refleja a la humanidad en general, únicamente desea venganza. Ha acumulado odio, ira y amargura, por un pasado que ya ni siquiera recuerda. Sin embargo, esto se ha convertido en su razón de ser, en su mundo; uno del que no puede salir. Así, aún sin recordar por qué, Ericto expresa su lamento eterno, por un pasado borroso, casi opaco, a través de su viola; que representa la música y el arte.

De esta manera, la bruja Ericto simboliza una humanidad que se ha olvidado a sí misma, así como tampoco recuerda su pasado ni sus orígenes; y que atrapada en una realidad ilusoria de la que no puede salir, continuamente se lamenta, dando como resultado el miedo continuo, el ansia de poder, el odio, la guerra… Sin embargo, el arte, en este caso la música, representa ese pequeño resquicio de recuerdo, que de vez en cuando recuperamos, y que nos conecta con otro lugar, con otro mundo, con otro tiempo… y con nosotros mismos.

En esta obra, se trata de narrar simbólicamente, el surgimiento de una revolución espiritual, en la que el ser humano trata de despertar de ese sueño. Por ello, el mago guía e invita al público a dar un paso más, y a acabar con lo que se ha empezado, para ofrecernos la oportunidad de despertar y recordar aquello que de manos de la bruja Ericto, tratan de expresarnos las cuerdas de su viola…

Las tres brujas principales, tres hermanas, constituyen el total de la humanidad, representada por los tres espacios temporales. De esta manera, así como Ericto se encierra en su pasado, Canidia se presenta obsesionada con el paso del tiempo y con su futuro; siendo Acántide por tanto, la única que de algún modo trata de centrarse en su presente.

Los dos jóvenes, por otro lado, representan una nueva era. Ese sector de la humanidad que aún conserva en sí mismo, de manera natural e intuitiva, cierto conocimiento acerca de la simplicidad de lo real, que a lo largo de la obra les va guiando con ayuda del resto de personajes fantásticos, a los que poco a poco van aprendiendo a escuchar y entender. 

El resto de personajes simbolizan el conjunto del cosmos. Así, mientras que el mago es el guía espiritual de los seres humanos; la dama del árbol personifica a la naturaleza en su conjunto, y el duende refleja ese conjunto de seres, incompatibles con la visión racional del mundo que el ser humano ha adquirido a lo largo del tiempo; siendo el Guardían el encargado de conciliar estos tres sectores cosmológicos, manteniendo a cada uno de ellos en el lugar que le corresponde. 

Por último, el sátiro representa un punto intermedio, un estado situado entre los duendes y el ser humano. Por ello, este personaje simboliza el periodo histórico de cuya mitología se ha extraído: la Grecia clásica. Momento en el que el ser humano enfrenta, y posteriormente separa, lo mítico y lo lógico.

Esta misma alusión al mundo griego se ha realizado a través de los nombres de las cuatro brujas, que corresponden a algunas de las mujeres que, en diversos textos griegos, se las presenta en cierto modo, como lo que hoy entendemos por bruja o hechicera.

En cuanto al nombre del mago, se trata de un personaje que diversas fuentes presentan como uno de los primeros profetas de la historia, sabio y primer conocedor de la ciencia de los números, cuyo paralelismo judeocristiano podría ser Enoch, también asociado a la figura mitológica de Hermes Trimegisto, producto de un sincretismo entre el dios griego Hermes y el egipcio Djehuty. Este personaje es considerado según la literatura ocultista, como el primer alquimista y creador del hermetismo metafísico.  

Finalmente, el nombre del muchacho y el verdadero nombre de la joven prisionera, aluden a dos de las tres estrellas más brillantes del cielo nocturno: Sirio, Canopus y Arturo; siendo este último a su vez, un homenaje al dramaturgo y guionista estadounidense Arthur Miller, creador de la obra Las brujas de Salem.


Daniel Macías Esteban